“San Tirso de Abres celebra uno de los tres grandes acontecimientos de su historia”

 

Aurora García Rivas

Artículu publicáu en La Nueva España’l 21 d’ochobre de 2011, nel suplementu dedicáu a los premios Príncipe d’Asturies.

Después de cruzar el puente que, entre Vegadeo y Porto, cruza la ría del Eo, viajero, gira a la izquierda. Acabas de entrar en tierras gallegas. Recorrerás unos diez kilómetros’til que vuelvas a encontrar un gran rótulo verde, de “Paraíso Natural” por derecho propio, que reza: PRINCIPADO DE ASTURIAS.

No, no es magia. Estás en Asturias de nuevo. Todo este camino lo has hecho a contracorriente del río Eo,  que llega desde lejanas tierras lucenses a desembocar en una inigualable ría entre Asturias y Galicia. Un río que nos hermana y que se hace asturiano en ambos márgenes en casi todo el municipio de San Tirso. Luego, al expandirse en ría, una ribera, la derecha, es asturiana y la izquierda, gallega. Nuestra historia se ha forjado al unísono, no en vano tenemos parte de nuestros orígenes en un mismo tronco tribal.

Apenas tres kilómetros después, pasado el refugio de pescadores con su puente colgante, podrás contemplar una hermosa vega en la que El Llano, la capital del concejo, es el núcleo que aglutina las aldeas dispersas por las laderas de los montes que lo cercan: Goxe, Lourido, Solmayor, La Antigua, A Grandela, Espasande, San Andrés, Vilela, Salcido, O Boudinso, O Castro, Trasdacorda… en todas ellas conviven la arquitectura tradicional (cabozos), con los más modernos servicios. En este entorno se ha desarrollado nuestra historia, con vestigios en el paleolítico superior, en el neolítico, restos de cultura castreña y del paso de los romanos, que explotaron minas de hierro y oro,’til conseguir lo que es hoy: una comunidad vecinal empeñada en prosperar manteniendo viva su cultura tradicional y afanándose en transmitirla a los más jóvenes’cause ésas son nuestras raíces, desde los antiguos egobarros, una tribu galaica asentada a orillas del Eo,’til lo que somos hoy: una natural diversidad que no olvida sus tradiciones y lucha por una vida moderna y próspera.

Fue a partir de la primera legislatura de la Democracia, con D. Jesús Ferreiro como alcalde, cuando San Tirso de Abres se dotó de servicios elementales en todo el concejo: carreteras, luz eléctrica, agua corriente, casa de cultura… La actual alcaldesa, Doña Goretti Quintana, sigue haciendo lo posible para que sea un pueblo con todo lo necesario, mejorando caminos o lugares públicos y creando centros culturales además de equipar un centro para mayores.

El próximo sábado, los santirseños celebramos una de las tres fiestas históricas más importantes del Concejo. La primera debió de ser el documento fundacional con el otorgamiento de la Carta Puebla en 1238. La segunda, con motivo de la desamortización de Felipe II en el s. XVI, la compra del propio territorio por los mismos vecinos, para evitar que  San Tirso tuviese más señores. Ya era un pueblo ejemplar entonces, fueron capaces de unirse en una causa común, y consiguieron ser dueños de la tierra que trabajaban. La tercera, será la entrega del Premio al Pueblo Ejemplar 2011, de mano de sus Altezas Reales, los Príncipes de Asturias, el día 22 de octubre.

Nuestro concejo ha experimentado épocas de gran relevancia, dentro de su modestísima historia. Aún se recuerda un telar de lino, en el s. XIX, del que se abastecían vendedores ambulantes, así como la prosperidad que le trajo la construcción de un ferrocarril minero desde Villaodrid a Ribadeo, que transportaba mineral de hierro al cargadero de esta localidad, y que es hoy una pieza de museo. Esto consiguió frenar la emigración de los santirseños a ultramar, puesto que se construyó una estación y, una vez que el ferrocarril no tuvo uso minero, se convirtió en tren de mercancías y pasajeros, facilitando el intercambio comercial entre San Tirso, Ribadeo, Vegadeo y Puentenuevo. Desmantelado, es ahora una bellísima senda verde que merece la pena recorrer y disfrutar con un paisaje que discurre entre cantiles de piedra viva y con el río que sigue su ruta como un imperturbable testigo de la Historia. No olvidemos tampoco sus leyendas, la de la “A dona da Torre”, la de la semeira de la “Pena do Encanto”, el “Gouño de oro”… en las que se reflejan dramas familiares,  ninfas encantadas o tesoros escondidos.

Viajero, si te gusta la pesca: salmón, trucha, reo… Si eres amante del arte antiguo, de las tradiciones y la modernidad, todo en uno; si deseas disfrutar de una magnífica oferta de platos típicos; si lo tuyo es la tranquilidad de un pueblo hospitalario; si te gustan las fiestas de sabor tradicional y las modernas,  no lo dudes. Puedes disponer de apartamentos y casas rurales, restaurantes, un hotel, un camping, una piscina municipal, y todos los servicios que se te ocurra demandar: médicos, sociales… Y estarás muy bien comunicado con playas gallegas y asturianas, con rincones y pueblos de gran interés y belleza, por la N-640 a minutos del lugar. También podrás hacer toda clase de rutas y senderismo.

El Premio al Pueblo Ejemplar, se ha concedido al tejido asociativo de un concejo que cuenta con menos de treinta y dos kilómetros cuadrados y menos de seiscientos habitantes, pero que se ha empeñado en poner en valor su cultura, su trabajo, y en salir del aislamiento y el olvido por sus propios medios. Tanto la “Asociación Cultural San Tirso del Eo”, como la de “Mayores” y “Renacer” de mujeres rurales, así como el Gobierno Municipal, han hecho esto posible y realizan, entre todos, cerca de cincuenta actividades a lo largo de todo el año, desde la recuperación de labores y costumbres tradicionales,’til talleres, conciertos, presentaciones de libros, exposiciones de dibujo y escultura… Fue la Asociación San Tirso del Eo, con su presidente Ángel Prieto, la que elaboró el dossier de la candidatura, a la que se sumaron, tanto el resto de las asociaciones como el Ayuntamiento presidido por Doña Goretti Quintana y que hoy, mano a mano también, trabajan por poner a punto el pueblo para la visita de Sus Altezas.

No es fácil mantener vivo un pueblo en el que la natalidad es tan escasa, y cuya población fue mermada de forma alarmante con la emigración de los años sesenta. Aun así, la ganadería, la riqueza forestal, el turismo y algunos servicios, le permiten subsistir. Pero tiene tanto que ofrecer y es tal su calidad humana, que merece la pena viajar’til él y llevarse el mejor recuerdo de un rincón que,’til ahora, apenas sonaba ni siquiera en Asturias.

Bienvenido, viajero. Estás en tu casa.

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